Ir al contenido principal

En busca de la autoridad perdida


Uruguay pasó a tener presidente luego de cinco años de ausencia de autoridad. Durante ese vació, una persona honorable nos dio lecciones de vida, pero fue incapaz de hacer lo que tiene que hacer un presidente: gobernar. Ahora tenemos una autoridad menos honorable, tal vez algo corrupta, pero que sabe gobernar.
De todas maneras demos gracias a que el país dejó de ser gobernado por los colorados, ya que dicho partido ni siquiera puede gobernarse a sí mismo. Ha sufrido una ola de decepción tras decepción, gracias a escoger a una figura que solo puede ser votada por una derecha radical y no por el centro. En ese sentido el frente amplio fue mil veces más inteligente y siempre le dio gran poder a Astori para poder obtener los votos de quienes se encuentran en el centro.
Por otro lado los blancos siempre fueron el Defensor Sporting de la política. Eternos segundos. Casi toda su historia bajo la sombra de los colorados, pasaron luego a estar bajo la sombra del frente amplio.


La intendencia municipal de Montevideo, es una clara muestra de ineficacia, mala gestión y burocracia. Sería muy fácil para los partidos tradicionales poder vencer en esta elección ya que no se me ocurre un solo hecho positivo producido por esta intendencia. El deterioro del Frente Amplio en la intendencia es el mismo que sufrieron los partidos tradicionales en el 2004 cuando perdieron el poder, pero sin embargo, no hay un Tabare Vásquez del otro lado. Los partidos tradicionales no han podido sacar la más mínima figura que sea capaz de sacar de su lugar a este desastre de gestión.


Si vemos lo que es la intendencia de Montevideo, y la permanencia del frente amplio en el poder, podemos encontrar su paralelismo con Juan Pedro Damiani. Juan Pedro desde que está en Peñarol tan solo ganó dos campeonatos uruguayos.  Con el humo del estadio (que esperemos no sea el Corredor Garzón aurinegro) y de Aguirre (es típica promesa demagógica política) se ha logrado mantener en el poder.


Igual el peor caso es el de Nacional. El equipo tricolor tenía un excelente gobierno, pero apareció Ache y ganó las elecciones. Nadie entiende como. Desde que está en Nacional no ha parado de limitar el equipo, cometiendo error tras horror. Lo que tiene que suceder acá es un golpe de estado. Tiene que venir Alarcón, y quedarse con el poder y permanecer en él indefinidamente. Si la situación de Cuba es visto por muchos "anti dictadura militar uruguaya" como una dictadura válida, pues la dictadura de Alarcón sobre Ache también sería una dictadura válida. Aquellos que quieran defender la democracia, que salgan a impedir la salida de Ache, serán eliminados como los militares venezolanos eliminan a los estudiantes que protestan contra ellos. Ache reafirma la teoría de lo que dijo una vez Tabaré "las mayorías se equivocan". En este caso no creo que nadie proteste. Bueno tal vez la hinchada de Peñarol.


Pero como todo gobierno que quiere quedar en el poder siempre se encuentra un chivo expiatorio. Para que el populacho no se inquiete hay que demostrar que aún ante las peores circunstancias se tiene autoridad.  Y para eso el presidente de una institución de fútbol da su mejor muestra de poder que es culpar de todos sus errores al técnico de turno. No importa que sea una gloria de la institución, no importa que toque la guitarra, o que sea una especie en extinción  que habla con un acento único en Uruguay. NO. La hoguera calma las multitudes y de ella no se salva nadie.

Mientras el público siga estupididazo ante las hogueras, cual argentino estupidizado por la guerra de las Malvinas (estupides que supera con creces la elección de Ache), el fútbol no va a salir adelante. Por eso hay que romper los esquemas. Hay que terminar con este tipo de gobiernos obsoletos y buscar una autoridad superior que nos saque de este vacío. Hay que tener a gente capaz. Tal vez capaces de agarrar a Progreso y sacarlo campeón uruguayo.


Comentarios

Entradas populares de este blog

La verdadera historia de la salida de Pablo Bengoechea.

En cualquier actividad de la vida, si van a echar a alguien de un puesto de trabajo es para poner a una persona mejor y más capaz de la que había antes. Sino se consigue esa otra persona lo mejor es mantener a quién estaba en su cargo hasta que aparezca algo mejor. Las oportunidades no aparecen a fin de temporada, ni los malos resultados son siempre el desencadenante de un cambio... a veces simplemente se encontró alguien mejor para desempeñar la tarea.  Esto es lo que le pasó a Pablo Bengoechea. Esta crónica es producto de una investigación de diversas fuentes, de las cuales estoy muy agradecido pero cuyos nombres permanecerán en el anonimato. La llegada de Bengoechea a Peñarol Juan Pedro Damiani quería que Diego Aguirre fuera el técnico de Peñarol. Como no pudo, tuvo que escoger otro director técnico. Para esto optó por un ídolo del club: Pablo Javier Bengoechea. En este punto no había convencimiento del presidente, pero era el nombre menos malo. El clausura y las finale...

La teoría del caos

Yo siempre fui malo jugando al fútbol. No importaba la amistad que tenía con quienes tenían la tarea de armar el equipo. Mis amigos no me elegían y se quedaba conmigo el último en elegir (generalmente el que había perdido en la pisadita). Muchas veces me obligaban incluso a atajar, hasta que notaron que ni siquiera en el arco podía estar, dándome un puesto irrelevante en la cancha, a quién nunca le pasaban la pelota. Las pocas veces que tenía la chance de patear al arco, como no tenía ningún dominio sobre mi tiro, no sabía qué destino iba a tener la pelota. Por tanto eso era una ventaja, pues como yo no sabía ni a donde iba a ir, el arquero mucho menos. Gracias a ese defecto, en unas pocas oportunidades, pude hacer goles. Con Uruguay - Chile pasó lo mismo.  El gran jugador era Chile, ordenado, dando pases exactos. El peor jugador era Uruguay, pelotazos, pases errados. Pero eso le daba una ventaja a Uruguay. Cada vez que Chile tenía la pelota, Uruguay sabía a dónd...

No se aguanta más. Me voy de Peñarol.

"Nunca en mi vida me sentí tan robado. Hay cosas que solo pasan en este país. Astori me robó más que Cunha el fin de semana pasado. En Uruguay es imposible de trabajar. Termina el campeonato y me voy de Peñarol." - Diego Forlán. Nunca lo vimos tan enojado. Habíamos quedado en encontrarnos después de la práctica del Lunes, pero nos pidió si podíamos esperar un rato, y con su Mac, aquella en la que uso el skype para ver el nacimiento de su hijo, se puso a ver los anuncios de Danilo Astori. Al principio se lo anotó aburrido, como en un partido contra Rentistas donde no le llega una sola pelota, hasta que en determinado momento su cara cambió. Se empezó a enojar conforme Astori iba haciendo los anuncios y así de ofuscado comenzó la entrevista. "Esto no puede ser. Nunca en mi vida me sentí tan robado. En ninguna parte del mundo me sacaron tanta plata de mi sueldo. Seguramente me retire del fútbol o me vuelva a la B de Japón que me van a pagar más que acá y me van a saca...